Hem demanat al Fellini que escrigui sobre els anys 70, la “movida” de Madrid i la seva arribada a Barcelona i de tot això ha sorgit la narració que publiquem a continuació.

El Fellini va arribar a Barcelona l’any 1977 durant les Jornades Llibertàries i aquí s’ha quedat. En tots aquests anys no ha deixat de fer titelles (Grupo Taller de marionetas, La Universal), cantar tangos, dibuixar, pintar i, sobretot, de parlar amb tothom que s’ha creuat en el seu camí.

És un digne representant del traspàs cultural, ben connectat amb els “reconeguts” exponents de la “movida”, però que prefereix viure a la perifèria del poder. Pot ser per això no és encara un pintor prou reconegut.

Kanti

A la imatge Fellini, Marisol i Goliva. Fotografia d’AGA

RECUERDOS DE LA MOVIDA

Me vine a Barcelona a finales de los años 70. Veníamos a la hispánica costa del oeste, que como muchas cosas en este país son al revés, pues era la costa este: El Balneario Mediterráneo.

En Madrid, la movida surgió como aquí, a la muerte de Franco. La semilla estaba antes, éramos hijos del Plan Marshall. Un amigo, Nacho Canut, de Fangoria trajo en verano (72) Ziggi Stardust, que ponía “para ser tocado a todo volumen” y atronamos el patio de vecinos durante semanas con el Rock ‘n’ Roll Suicide. Luego fue el antifranquismo activo, las células, los comandos, panfletos y vietnamitas… y las lluvias de porrazos. Yo pintaba carteles para el hall de la facultad de Ciencias de la Información (rama imagen). Nos fumábamos un mai y, hala!, a pintar pulpos capitalistas devorando el mundo.

Toda la energía de la cultura del Colegio Mayor, célula, cine club se convirtió en festiva y de ser chinos o troskos pasamos a ser Mods, Teddy Boys o Jevis, y seguimos bebiendo, pero ya mezclado con anfetas.

Mi hermano y yo sacábamos un comix y lo íbamos a vender al Rastro, eran unas páginas fotocopiadas en la ofi de mi viejo. No vendimos ni una, las cambiábamos o regalábamos.
Allí estaban Cascorro Factory: Cesepe, Alaska, Alberto García = Alix, el Hortelano, etc.

Entonces el hermano de Ramiro, que se había embarcado nos enseño a tejer hamacas. Las cosíamos allí mismo y yo que era el gordo la probaba. Empezamos en el rastro y como funcionaba nos fuimos de gira: mercadillos rurales, fiestas mayores. Así llegamos a Barcelona en el verano de las Jornadas Libertarias. La Rambla era una fiesta y allí colocamos las hamacas. Conocimos el Taller de Marionetas que hacia Teatro de Calle, siguiendo a Bread ‘n’Puppet,
y nos unimos a la trouppe.

Luego vinieron Ouka Lele, Cessepe y el Hortelano. La famosa serie de peluquería la hizo aquí: Nazario con un poyón de látex, Pepichet con tortugas, Rubiales con LPs, Cesepe con chutas… Yo con el pulpo, etc. Ouka Lele era (y es) muy inquieta, siempre está poniendo en contacto a unos y otros, mezclando colectivos. Comix con fotógrafos, galeristas con drogatas. Verdad es que íbamos a los mismos bares, pero ella nos presentaba. Era la época que el circuito era: Palma, Gimlet, Celeste, Wisky Twist, donde bailábamos por Gato Pérez y Lou Reed indistintamente.

Afinidades había; diferencias también. En Madrid los tebeos y las revistas no cuajaron y los dibujantes se hicieron pintores. Aquí en vez de Heay Metal era Jazz fusión.

Y volvemos a la imagen del centro y la circunferencia. (Periferia) Si eres marginal donde más cuadras es en la periferia, que según el materialismo dialéctico es donde se fragua la revolución, que tomará el poder, mientras su antitesis se estará fraguando en los márgenes.

En el centro está el poder que, ya se sabe que, corrompe…
Y aquí seguimos