Contraté a Lou Reed por primera vez en España, una experiencia que nunca olvidaré. Por aquella época no se utilizaban los bancos, por lo que tuve que pasar la frontera francesa por la noche con un maletín de dinero para pagar un adelanto de los costes.

Dos meses más tarde Lou Reed llegaba a Barcelona. Voló en su avión privado desde Toulouse. Yo le esperaba a pie de pista. Nos saludamos y me pidió que le ayudara a llevar dos maletas personales. Cogí la que el me dio y nos fuimos a la aduana charlando sobre el viaje, nada importante. Había una gran cantidad de prensa y de fotógrafos, por lo que la policía nos dejó pasar directamente a los automóviles que nos esperaban a fuera del recinto. Una vez en la habitación del hotel, Lou Reed abrió la maleta que yo llevé en todo momento y me quedé en blanco… Él sonreía levemente mientras me susurraba: tu, tu, tu, tut, tut …(en alusión a su canción Walk On The Wild Side).

Para el primer concierto de la noche, en el Palacio de los Deportes de Barcelona, no cabía ni una aguja. Todo vendido.Faltaba una hora para el concierto, cuando me informaron de que habian recibido una llamada anónima avisando de la colocación de una bomba debajo del escenario. Llamaron a los militares para que rastrearan el escenario sin que se enterara el público. Yo perdía peso a medida que pasaban los minutos, pero sin perder la calma. Después de unos minutos que me parecieron horas, me comunicaron que no había nada, pero que si decidía seguir con el concierto seria bajo mi responsabilidad. Decidí seguir adelante. Estaba seguro que era una falsa alarma.

Las luces se apagaron y los músicos salieron. La gente estaba enloquecida como si no fuera verdad que se iniciaba el show. Fui al camerino a recoger a Lou y me lo encontré en un estado de pasado que ni me conocía. Se puso las gafas negras, se cogió a mi brazo izquierdo y juntos, muy despacio, con la ayuda de una linterna fuimos a las escalerillas que llevan al escenario.

De pronto se acercaron dos policías que me preguntaron que le pasaba a Lou. Yo estaba sudando, era un sudor frío debido a los nervios; pensaba que después de aquello ya no podía pasar nada más en mi vida. En fracciones de segundo, recuerdo que mi mente buscó la explicación mas adecuada: “! DISCULPEN, PERO NO VEN QUE ES CIEGO!”

Lo que paso después ya es historia, cantó como Dios.

Cortesia de Frank Andrada (manager)

(Extraido de su libro “Cómo triunfar en la música” Maikalili Ediciones, 2002.)