Albert Anadon, Passatge Bonaterra, 1 Poblenou 1976/77

Dos poemes d’Albert Anadon extrets del recull Para que sepas de mi muerte pàg. 59/61, dedicats a Salvador Puig Antich.

Ayer murió Puig Antich. Barcelona, 2 de Marzo 1974.

Una mañana gris
rasgada en el llanto,
Espumosa en el odio
de una boca.
Era una mañana gris
cuando murió Puig Antich.

El llanto del universo
cubría la vergüenza de la tierra
Y las manos
buscaban inmensidades en la nada.
La ansiedad,
la noticia,
la muerte
y nosotros maquinalmente fríos
buscábamos causas,
ideas,
caminos,
…. justificarnos.

El amargo sabor del vacío
lamia nuestro estomago
Y nuestros ojos
se clavaban en el aire,
testigo indiferente
de nuestra asquerosa pasividad.

Y luego,
…nada ya.
El recuerdo,
los deseos,
el presente,
la vergüenza como causa
y por emblema.
El no rotundo
de la vida ante la muerte.

Y nuestras
farsas, partidos, convicciones.
Miedo al mañana
y al presente.

Y el egoísmo.
Y el silencio.
Ayudaron al verdugo
y a su muerte.

Y juntos apretamos,
lentamente,
el hierro que segó su vida.
Y sus ojos apagados entre esperanzas,

Y nosotros
palabras,
palabras,
palabras,
inútiles y cómodas
palabras.

Ya nunca será domingo. Barcelona, 3 marzo 1974

Siento el luto pegado a mis venas,
un luto negro
de muerte colectiva.
En un solo suspiro
el alma recubierta por un dolor.
A la vez vergüenza y tristeza,
por un dolor de historia fracasada,
por un dolor de gritos inútiles,
casi sordos.
Y mientras su cuerpo se pudre,
su sangre se seca
y ojos y boca se encierran
en sí mismos
un ambiente de alegría y fiesta
rodea a los vivos.
Y todos viven convencidos,
de que hoy también es domingo